Con voz suave le explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar; tenían siete niños y necesitaban comida.
El dueño le pidió que abandonara su tienda. Sabiendo la necesidad que estaba pasando su familia la mujer continuó: "¡Por favor señor! Se lo pagaré tan pronto como pueda". El dueño le dijo que no podía darle crédito ya que no tenía una cuenta de crédito en su tienda.
De pie cerca del mostrador se encontraba un cliente que escuchó la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer. El cliente se acercó y le dijo al dueño de la tienda que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia. El dueño, preguntó a la mujer: "¿Tiene usted una lista de compra?". La mujer dijo: "Si señor". "Está bien," dijo el dueño, "ponga su lista en la balanza y lo que pese su lista, le daré yo en comestibles".
La mujer titubeó por un momento y cabizbaja, buscó en su cartera un pedazo de papel y escribió algo en él. Puso el pedazo de papel, cabizbaja aún, en la balanza. Los ojos de dueño y cliente se llenaron de asombro cuando la balanza se fue hasta lo mas bajo y se quedó así.
El dueño entonces, sin dejar de mirar la balanza dijo: "¡No lo puedo creer!". El cliente sonrió y el dueño comenzó a poner comestibles al otro lado de la balanza. La balanza no se movió por lo que continuó poniendo más y más comestibles hasta que no aguantó más. El dueño se quedó allí parado con gran asombro.
Finalmente, agarró el pedazo de papel y lo miró con mucho más asombro.... No era una lista de compra, era una oración que decía: "Querido Señor, tú conoces mis necesidades y yo voy a dejar tus manos". El dueño de la tienda le dio los comestibles que había reunido y quedó allí en silencio.
La mujer le agradeció y abandonó su tienda. El cliente le entregó un billete de cincuenta dólares al dueño y le dijo: "Valió cada centavo de este billete". Solo Dios sabe cuánto pesa una Oración.
El descubrimiento del retrato, que muestra a un hombre delgado con barba negra y puntiaguda sobre un halo rojo y dorado, coincide con el anuncio papal de que se ha confirmado dónde están los restos de San Pablo, nacido Saulo de Tarso.
De acuerdo con Benedicto XVI, una prueba de carbono 14 -realizada por científicos que no conocían el origen de las muestras- reveló que el cadáver corresponde efectivamente a un hombre que vivió entre los siglos I y II.
Los restos se encuentran debajo del altar mayor de la Basílica de San Pablo Extramuros, lo que confirmaría según el Papa "la tradición unánime y jamás refutada" de que el sarcófago es el del santo decapitado.
Ambos descubrimientos se anuncian justo cuando la iglesia Católica celebra el fin del año paulino, un año litúrgico dedicado al estudio de las enseñanzas del "perseguidor converso", en el día de la fiesta de San Pedro y San Pablo, patrones de Roma.
Como explica el corresponsal de la BBC en Roma, Kennedy Duncan, Pablo y Pedro son dos de las figuras más veneradas por los cristianos.
Según quedó registrado en sus epístolas y en el libro de los Hechos de los Apóstoles, Pablo se convirtió al cristianismo hacia el año 36 d.C. luego de que Jesús le hablara camino a Damasco.
Ahora, estos nuevos descubrimientos arrojan luz sobre aspectos nuevos de su vida, dice Duncan.
El primero, el retrato de la catacumba de Santa Tecla, sería el ícono más antiguo del que se tiene conocimiento. Los íconos tenían como fin, más allá de su aspecto artístico, invitar a la oración.
En cuanto a los restos, la novedad es la corroboración científica del anuncio hecho por Pablo VI hace 41 años, según el biógrafo papal Andrea Tornielli, citado por el periódico The Times.
Benedicto explicó el domingo, en una misa celebrada justamente en San Pablo Extramuros, que los expertos abrieron un pequeño orificio en el sarcófago para explorar su interior con una sonda y tomar una muestra.
Según nuestro corresponsal, dentro se hallaron fragmentos de hueso y rastros de una tela púrpura muy rica, laminada con oro.
Las pruebas de carbono 14 y el anuncio del Papa ponen fin a las dudas de muchos católicos, aunque Benedicto no descartó que se hagan estudios más detallados en el futuro. Eso sí, aclaró que supondría "un trabajo muy grande, ya que la tumba es enorme y podría significar la demolición del altar".
Más de alguna vez nos ha pasado.
Una victoria, y no sólo en el campo de juego
Angola: la recuperación después de años de guerra. La experiencia de un grupo de jóvenes con sus contemporáneos: el amor sana.
19/05/2009
Mi país acaba de salir de una guerra que duró muchos años. Actualmente la situación política es estable; hay un gran desarrollo, y la vida ha vuelto a la normalidad. Pero no para todos.
Desde hace un tiempo algunos muchachos que se quedaron sin familia, se reunían cerca de la iglesia para pedir limosna. El lugar se convirtió en un punto de encuentro; allí dormían y vivían. Con el tiempo se empezaron a crear situaciones cada vez más difíciles; robos, peleas entre ellos, giro de droga, y se volvió peligroso andar por ahí de noche. El sacerdote había hablado con ellos para buscar una solución, pero algunos eran muy rebeldes y rechazaban cualquier relación.
Con algunos jóvenes nos preguntamos qué cosa podíamos hacer: decidimos intentar conocerlos. Nos presentamos, y cada vez que íbamos a misa, nos deteníamos a saludarlos. Poco a poco se creó una relación con algunos de ellos y surgió la idea de hacer algo juntos. Organizamos así un partido de fútbol. Buscamos la cancha y logramos conseguir que nos regalaran bellísimos uniformes para los dos equipos. El día del partido llegamos con merienda, bebidas, sándwich, tortas y pancitos.
Fue un momento muy fuerte, la amistad creció muchísimo. ¡La alegría más grande fue la victoria de ellos! Desde entonces los empezamos a invitar a nuestros encuentros. Su respuesta ha superado toda expectativa. La relación que ha nacido encendió en ellos una nueva esperanza, el deseo de hablar con el sacerdote para buscar trabajo (y muchos lo han encontrado), y volver a injertarse en la vida normal.
Nos dimos cuenta de que lo más importante no es dar dinero, sino una mayor atención. Teníamos que dar nuestro tiempo, nuestro afecto; la amistad y los frutos de este amor han sido mucho mayores de lo que hemos dado.
(T. P. – Angola)

